certificado energético
En 2030 no se podrán vender ni alquilar viviendas con calificación energética F o G
2025-08-28
El mercado inmobiliario en España se enfrenta a un cambio trascendental. A partir del año 2030, las viviendas con calificación energética F o G no podrán venderse ni alquilarse en la Unión Europea. Esta medida, recogida en la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), pretende reducir el consumo energético en el parque residencial y avanzar hacia los objetivos climáticos de neutralidad en carbono.
Pero, ¿qué implica exactamente esta normativa? ¿Qué propietarios se verán afectados? ¿Y qué pasos deben darse para adaptarse? En este artículo te lo explicamos en detalle.
La Directiva Europea establece un calendario progresivo de mejoras:
En 2030, todas las viviendas deberán alcanzar como mínimo una calificación energética E.
En 2033, el mínimo subirá a la letra D.
Esto significa que, si tu inmueble tiene actualmente una calificación F o G, no podrás venderlo ni alquilarlo legalmente a partir de 2030, salvo que realices una rehabilitación que mejore su eficiencia.
La medida se aplicará en todos los países de la Unión Europea y afectará especialmente a España, donde gran parte del parque inmobiliario fue construido antes de que existieran normativas de eficiencia energética.
En España, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), más del 80% de los edificios residenciales tienen una calificación energética baja (E, F o G).
En Cataluña, la situación es similar: gran cantidad de edificios construidos antes de 1980 carecen de aislamiento térmico adecuado, lo que se traduce en un consumo elevado de calefacción y refrigeración.
Los inmuebles más afectados serán:
Viviendas antiguas (anteriores a 1980).
Edificios sin reformas de aislamiento en fachadas, cubiertas o suelos.
Pisos con ventanas de un solo vidrio o carpinterías metálicas sin rotura de puente térmico.
Viviendas con sistemas de climatización poco eficientes, como calderas de gasóleo o eléctricas antiguas.
En otras palabras, millones de propietarios deberán actuar para evitar que sus viviendas pierdan valor o queden fuera del mercado en 2030.
El camino para pasar de una calificación energética F o G a una E o superior pasa por medidas de rehabilitación energética. Algunas de las más habituales son:
Aislamiento térmico: mejorar fachadas, cubiertas y suelos para reducir pérdidas de calor.
Sustitución de ventanas: instalación de carpinterías con doble o triple acristalamiento y rotura de puente térmico.
Renovación de sistemas de climatización: cambiar calderas de gasóleo por bombas de calor, aerotermia o calderas de condensación más eficientes.
Uso de energías renovables: instalación de paneles solares térmicos o fotovoltaicos para autoconsumo.
Mejoras en iluminación y electrodomésticos: optar por sistemas de bajo consumo y electrodomésticos clase A.
El coste de estas reformas puede variar, pero es importante destacar que existen subvenciones y ayudas que cubren una parte importante de la inversión.
Uno de los grandes aliados de los propietarios serán los fondos europeos Next Generation, destinados a la rehabilitación energética de edificios.
Entre las principales ayudas disponibles en España y Cataluña destacan:
Programa de rehabilitación energética de edificios (PREE): subvenciones para actuaciones de aislamiento, ventanas y sistemas de climatización.
Fondos Next Generation: aportaciones que pueden cubrir hasta el 80% del coste en algunos casos, especialmente cuando la mejora es integral en comunidades de vecinos.
Deducciones fiscales: reducción en el IRPF por obras que mejoren la calificación energética de la vivienda.
Es recomendable informarse bien y contar con asesoramiento técnico para poder acceder a estas ayudas, ya que los plazos y requisitos varían según la convocatoria.
La única manera oficial de conocer la calificación energética de un inmueble es a través del Certificado Energético.
Este documento, obligatorio desde 2013 en cualquier compraventa o alquiler, lo emite un técnico acreditado tras analizar el consumo de energía y las emisiones de CO₂ de la vivienda.
El certificado asigna una letra entre la A (máxima eficiencia) y la G (mínima eficiencia), y además incluye un informe con recomendaciones de mejora.
En Certicedula hemos tramitado más de 10.000 certificados en Cataluña. Nuestra experiencia nos permite ofrecer un servicio ágil, con precios claros y sin formularios innecesarios.
Aunque 2030 pueda parecer lejano, lo más recomendable es no esperar al último momento. Adelantarse a la normativa tiene numerosas ventajas:
Revalorizar la vivienda: un inmueble con buena calificación energética se vende más rápido y a mejor precio.
Reducir el consumo y la factura energética: una mejora en aislamiento o climatización puede suponer un ahorro de hasta un 60% en energía.
Mayor confort: viviendas más frescas en verano y cálidas en invierno.
Acceso a ayudas: cuanto antes se actúe, más posibilidades hay de beneficiarse de subvenciones.
Evitar sanciones y bloqueos legales: en 2030, si no se cumplen los requisitos, no se podrá formalizar legalmente ni una venta ni un alquiler.
La prohibición de vender o alquilar viviendas con calificación energética F o G a partir de 2030 supondrá un antes y un después en el mercado inmobiliario español. Para millones de propietarios será necesario invertir en rehabilitación energética, pero esta inversión no solo evitará problemas legales, sino que también traerá beneficios económicos, medioambientales y de confort.
El primer paso imprescindible es obtener el Certificado Energético para conocer la situación de tu vivienda y planificar las mejoras necesarias.
En Certicedula llevamos más de ocho años ayudando a propietarios en Cataluña con certificados energéticos y cédulas de habitabilidad. Nuestro compromiso es ofrecer un servicio claro, rápido y eficiente, acompañándote en el proceso de adaptación a esta nueva normativa.
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